la falsedad de consumo de combustible

Reciente estudio revelo y evidencio el desfase existente entre los consumos oficiales y los reales. En esta nueva entrada de consejos REPSA hablaremos de la falsedad sobre los consumos de combustibles.

Las cada día más exigentes, estrictas y presentes regulaciones ambientales así como aumento de las tendencias como el downsizing (dirigidas a reducir la cilindrada de los vehículos pero sin afectar el rendimiento) tienen entre sus objetivos la reducción del consumo de combustible de los carros, y aunque en principio eso parecería estarse cumpliendo, la realidad es otra.  

Por un lado hay que tener en cuenta que las cifras oficiales de consumo de los vehículos, anunciadas por sus respectivos fabricantes, son obtenidas en situaciones ideales que prácticamente nunca podrían replicarse en las calles y carreteras.  

Es decir, se realizan en laboratorios, usando vehículos que han sido acondicionados especialmente para ese tipo de pruebas: llantas de baja fricción e infladas a presiones específicas, velocidades constantes, espejos laterales removidos, entre otros factores. Cada uno de ellos aporta una cuota que al sumarse con las demás permite lograr consumos de combustible bastante optimistas.

Las situaciones reales a las que se enfrentan los vehículos día a día no podrían ser más diferentes: tráfico pesado que obliga a acelerar y desacelerar constantemente, terrenos variables en su inclinación, llantas con presión diferente a la ideal, clima cambiante, sobrecarga, descuido en mantenimiento preventivo y, la gran mayoría de veces, un conductor que no está pendiente por exprimir siempre el mejor consumo. 

Con esto en mente, desde hace algún tiempo Emission Analytics (formada en el Reino Unido) se ha dado a la tarea de realizar mediciones de consumos y de emisiones de los vehículos vendidos en ese país, contando con un equipo de conductores que recorren, en cada auto, una misma ruta que involucra vías urbanas, rurales y autopistas en diferentes condiciones climáticas.

A cada vehículo se le acopla en la parte trasera una especie de laboratorio móvil que mide las emisiones obtenidas durante la prueba de ruta (hay una conexión a la salida del escape) así como el consumo real, el cual es comparado con las cifras oficiales dadas por el fabricante según el ciclo de consumo europeo (New European Driving Cycle, Nedc). 

Como era de esperarse, los resultados varían bastante. Sin embargo, las diferencias más grandes entre los consumos oficiales y los reales vienen de parte de los vehículos con cilindradas más pequeñas, mientras que aquellos de mayor desplazamiento no varían tanto.

Según las tablas, el Fiat 500 con el motor twin air (dos cilindros) de 900 cm3 tuvo la mayor diferencia: mientras que la cifra oficial apunta a 94.6 Km/g, las pruebas EQUA arrojaron un consumo de 52.2 Km/g, una variación del 45%. Le siguieron el Ford Fiesta con motor Ecoboost de 1000 cm3, con una variación del 43%, el Ford Focus con esa misma motorización variando un 42%, el Smart Forfour de 900 cm3 con 42% de variación y el Fiat Panda 900cm3 con 41%. 

Al otro lado de la escala lideró el Aston Martin Vantage, con motor V8 de 4.7 litros, que incluso reportó un consumo 5 por ciento mejor al anunciado (34.4 kms. por galón frente a 32.8). Este mismo comportamiento lo tuvo el Nissan 370Z, cuyo consumo anunciado es de 42.5 kms. por galón, frente a los 42.8 kms. por galón obtenidos. 

A estos les siguieron la Kia Sportage 2.0 diésel (10 por ciento) y el Mazda MX-5 1.5 litros (10 por ciento).  

De estos resultados se puede deducir que el Downsizing ha ido muy lejos en Europa. El único momento en que los motores más pequeños no accionan el turbo es en las condiciones de las pruebas oficiales. 

Es decir, entre más pequeño sea un motor, más esfuerzo deberá hacer para poder mover las masas que estén a su cargo, independiente de que tenga la ayuda de un turbo; tal como sucede con las cargas de exigencia que le demande el conductor: a más pedal, más consumo. 

¿CÓMO PODEMOS CALCULAR EL CONSUMO DE COMBUSTIBLE?

Aunque los computadores de a bordo de los vehículos modernos suelen ser precisos en sus cálculos de consumo, la forma más precisa es hacerlo manualmente cada vez que se llena el tanque.

Llene el tanque, ponga el cuentakilómetros parcial en ceros y ande el carro hasta que desocupe el tanque. Vuelva a llenarlo, ojalá en el mismo surtidor de la misma estación, y divida los kilómetros que recorrió entre la cantidad de galones que acaba de necesitar. El resultado será su consumo en kilómetros por galón.  

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